¡Las aplicaciones no son solo para el verano!

Las aplicaciones móviles son una decisión importante, no la tomas a la ligera

En un mundo repleto de aplicaciones móviles, es asombrosa la cantidad de pedidos que recibimos para crear nuevas apps.

Si bien esto es una oportunidad de negocio para nosotros, por lo general los clientes desconocen el costo del desarrollo y mantenimiento que representa tener una aplicación móvil. Antes de embarcarte en la creación de tu propia aplicación, hay algunas cuestiones claves que tienes que tener en cuenta.

¿Por qué necesitas una aplicación móvil?

Esto es lo primero que debes preguntarte antes de comprometerte con un proyecto continuo de desarrollo de una aplicación y mantenimiento.

Si tienes un sitio web bien pensado y con diseño responsive seguramente sea fácil de utilizar en un dispositivo móvil, además de ofrecer todas las funcionalidades que tu sitio web brinda a un usuario que utiliza un ordenador de escritorio.

Muchas aplicaciones se desarrollan para el uso interno en una compañía o para los usuarios de los servicios que se ofrecen en línea. A pesar de lo dicho sobre el diseño de tu sitio web, hay algunos servicios que las aplicaciones móviles pueden mejorar, como el de banca digital, en el que las aplicaciones móviles pueden ofrecer seguridad adicional en las transacciones, o plataformas de comercio electrónico en línea que dan seguimiento de pedidos en tránsito.

Requerimientos en el brief

Como cualquier sitio web, es en vano comenzar un proyecto de la nada. Debes describir y documentar tus necesidades antes de que un desarrollador pueda ofrecerte un calendario de trabajo y presupuesto.

Todos hemos escuchado hablar del costo de “escalamiento” de un proyecto web, pero el motivo por el que los proyectos se retrasan o exceden el presupuesto es la falta de planificación. Si los requerimientos no están detallados en un documento, entonces no podrás culpar al desarrollador por no poder cumplir con los tiempos y presupuesto establecidos.

La falta de detalles en el brief es la razón más recurrente por la que un proyecto fracasa, se supera el presupuesto previsto y se exceden los tiempos.

Sistemas operativos: ¿Android o iOS?

Es lógico pensar que es mejor cubrir ambas variantes si vas a ofrecer tu aplicación móvil o ponerla a disposición de los clientes, dado que no tienes el control de los sistemas operativos que utilizan.

Para proyectos internos es posible limitar las opciones a uno u otro sistema operativo si tu empresa proporciona equipo de trabajo. Asumiendo que tu empresa pone a disposición de los empleados dispositivos móviles, entonces solo necesitas desarrollar la aplicación para el sistema operativo que opera en los dispositivos que tú proporcionas.

Actualizaciones y mantenimiento

Debes darte cuenta de que, una vez se pongas en marcha tu aplicación móvil, necesitarás mantener y mejorar el software. Hay dos motivos para las actualizaciones:

  1. Nuevas funcionalidades: El mercado empresarial no es estático, por lo que siempre aparecen nuevos requerimientos, y aquellos que no habías previsto en un principio también entrarán en juego. El desarrollo continuo es parte del compromiso que adquieres cuando desarrollas una aplicación móvil.
  2. Actualizaciones de sistemas operativos: actualmente Android y iOS tienen al menos una actualización al año, además de lanzamientos provisionales para aplicar corrección de errores y parches de seguridad. Tu aplicación móvil debe probarse en la versión más actual del sistema operativo, pero también deberá ser rectificada por Google y Apple para nuevos lanzamientos. Si no sigues estos cambios, las respectivas tiendas oficiales (Google Play y Apple Store) pueden retirar tu aplicación.

Resumen

Las aplicaciones móviles no son un amor de verano y requieren un compromiso permanente, que se traduce en un costo constante. Antes de adentrarte en un proyecto de aplicaciones móviles necesitas asegurarte de que tienes un plan financiero, con un análisis real de costo-beneficio que considere, no solo en el lanzamiento del producto, sino también el mantenimiento.